Los chefs españoles ya son inventores

Fecha publicación: 2015-09-25

El boom de la cocina española vivió un momento asombroso cuando algunos de sus chefs más emblemáticos se transformaron en inventores. La revolución exigía cambios radicales, una nueva manera de pensar, expresar y sentir cada plato, la conversión de los restaurantes en laboratorios de ideas y de cada crema, gelatina o marisco en una experiencia memorable que mereciera la pena transmitir a los hijos. Dentro de esta atmósfera de arte y placeres efímeros, algo iba a permanecer durante años: las máquinas que diseñaron y crearon grandes cocineros como Ferrán Adrià,  Joan Roca, Javier de Andrés o los gemelos Sergio y Javier Torres.  

 

Todo empezó de una forma casi inocente a mediados de los noventa. Marc Calabuig trabajaba con su padre en su empresa de Barcelona, dedicada a producir y exportar nata a lugares como Croacia, cuando descubrió una nueva tendencia que podía mover el suelo bajo los pies del negocio familiar. Ferrán Adrià, un alquimista popular en los círculos gastronómicos pero sin ser la estrella que es hoy en día, estaba utilizando los sifones para prescindir de la nata en muchos de sus platos. Iba a ser una revolución que exigiría, como en las viejas películas, derramamiento de sangre… pero de sangre de frambuesa.  


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