Chefs, empresarios y científicos cocinan la revolución

Fecha publicación: 2015-09-26

La misión era, una vez más, demoler el muro que separaba lo académico y lo cotidiano, el arte y la industria, la degustación imposible de elBulli y la comida que sale entre vapores de las fauces del microondas. La misión era reventar las costuras de la alta cocina para convencer a las empresas, a los museos, a las bodegas y hasta a los agricultores de olivos milenarios de que podían atreverse a crear sabores nuevos y recetas asombrosas de la mano de los chefs. Los chefs no eran unos hechiceros- para sibaritas y millonarios- con sombreros de magia blanca. Bueno, quizás fueran un poco eso pero también serían los mejores aliados de sus ventas,  sus científicos, sus compañeros de armas y sus socios frente a cualquier competidor.

 

Del laboratorio de elBulli nació en 2005 la Fundación Alícia, un centro de innovación enclavado en Barcelona que, además de promover una nutrición cada vez más saludable, asesora a instituciones y empresas a la hora de convertir sus ideas sobre alimentos e ingredientes en un posible éxito comercial. “No había nada como nosotros cuando nacimos y por eso dedicamos nuestros primeros cinco años a cometer cientos de errores… y a encontrar un método que aunara todo lo bueno de la ciencia y todo lo bueno de la intuición culinaria”, reconoce el chef de la fundación Jaume Biarnés. Al final, consiguieron crear equipos mixtos de científicos y cocineros con amplia experiencia tras los fogones y las probetas; y de esa alianza inverosímil surgieron oportunidades de negocio que ni siquiera Adrià podía sospechar.


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