1953: El año que Irán empezó a odiar a Estados Unidos

Fecha publicación: 2015-09-25

Una de las grandes sombras que proyectan desconfianza en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre la extinción del programa atómico es la del último golpe de Estado que Washington y Londres diseñaron y ejecutaron con éxito en Teherán. La víctima, el primer ministro Mohammad Mossadegh, se atrevió a entrar en los libros de historia nacionalizando uno de los mayores imperios petroleros de la época que daría lugar a la actual BP y asumiendo el riesgo de tensar al límite las relaciones con el poder religioso y la monarquía al mismo tiempo. Pagó su osadía con más de diez años de arresto domiciliario antes de morir de cáncer con 83 años en la pequeña aldea de Ahmadabad.

 

Las circunstancias que provocaron ese desenlace empezaron a precipitarse, curiosamente, en la corte de Arabia Saudí. El rey Abdulaziz presionó en 1950 a los estadounidenses y logró que el monopolio del petróleo, llamado entonces Aramco y controlado en gran medida por empresas de Texas y California, cediera la mitad de sus beneficios al Gobierno local sólo un año después. Por supuesto, los iraníes, que percibían menos de un 20% de la Anglo-Iranian Oil Company (AIOC), no tardaron en exigir lo mismo. No sólo se trataba una cuestión económica, sino de orgullo nacional, de defender lo que creían suyo y de recortar la injerencia de un Imperio Británico muy debilitado tras dos guerras mundiales. Millones de iraníes sentían que era ahora o nunca.


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